Pages

Tuesday, January 27, 2009

La bicicleta y el cuadro

Publicado el lunes 26 de enero del 2009
La bicicleta y el cuadro
ALEJANDRO ARMENGOL

Una desventaja que arrastramos quienes desde el exilio escribimos sobre
Cuba es el desconocimiento, total o parcial, no sólo de muchos hechos en
la isla, sino de las características actuales de la sociedad cubana.
Aquí en Miami esto se agrava por una visión del país fundamentada a
partir de lo ocurrido en la década de los sesenta. De forma consciente o
inconsciente, la nación que subyace en artículos, comentarios radiales y
televisivos, y hasta anécdotas, tiene una fecha para maldecir, 1961, año
de la fracasada invasión de Bahía de Cochinos, y una época para
bendecir: la anterior a la llegada de Fidel Castro al poder, el 1 de
enero de 1959.

El problema con este enfoque es que resulta falso. No existen ni la Cuba
anterior a Fidel Castro ni la que éste intentó crear. La realidad es
otra: el país del que se lee y se oye en esta ciudad tuvo sus orígenes
en la década de 1990, cuando muchos de los que hoy tratamos de analizar
lo que ocurre en la isla hacía rato no vivíamos allí.

Cuba in the Special Period (Culture and Ideology in the 1990s), editado
por la doctora Ariana Hernández-Reguant, busca llenar ese vacío.
Hernández-Reguant es antropóloga cultural y profesora de medios masivos
de comunicación en la Universidad de California en San Diego, así como
autora de trabajos académicos y artículos periodísticos sobre la música,
los medios masivos de comunicación y los intelectuales en Cuba. Española
de nacimiento, vivió en la isla durante el llamado ``Período Especial''.

La obra recoge contribuciones de antropólogos, escritores, musicólogos,
críticos de arte y cinematográficos, quienes analizan el desarrollo de
la producción cultural en la isla durante el período que se inicia tras
la desaparición de la Unión Soviética y las reformas económicas
establecidas en la década de 1990. Aunque el desarrollo cultural durante
ese momento clave para entender la Cuba de hoy es el objetivo del libro,
la introducción --escrita por Hernández-Reguant-- tiene un alcance mayor
y ofrece criterios e información para responder algunas de las preguntas
que se formula cualquiera que se enfrenta a ese momento de confusión y
espera, cuando la vaticinada transición no llegó, pero tampoco el
gobierno de La Habana logró revertir todos los cambios, improvisados
como una tabla de salvación, y restablecer el ancien regime socialista.

El socialismo cubano dejó de ser un proyecto holístico, donde cualquier
imperfección se explicaba --o justificaba-- con una visión de conjunto,
para convertirse en un modelo social identificado por poco más que un
grupo de derechos sociales básicos, como la educación y la salud
pública, proporcionados más mal o más bien por el Estado, pero donde la
satisfacción de un conjunto creciente de necesidades individuales, desde
la alimentación y la ropa hasta la recreación, quedaba en manos de la
suerte o el destino de cada individuo.

Por otra parte, todas las proyecciones teleológicas resultaron fallidas.
Más que una línea recta, ascendente o descendente, el transcurrir de la
sociedad cubana a partir de abril de 1991 ha estado formado por
trayectorias interrumpidas, vías quebradas, dudas y continuidades. Al
tiempo que el socialismo ha dejado de ser un presente eterno en la isla,
tampoco podemos hablar de un hiato dentro de un capitalismo de larga
duración, según el término acuñado por el historiador Fernand Braudel.

La realidad cubana se sitúa entonces dentro del ámbito de lo que se
define como un ''socialismo tardío'' --quizá sería mejor hablar de
rezagos socialistas-- y una sociedad donde el concepto de
''post-modernidad'' se acoge por defecto y no por exceso.

El postmodernismo cubano --sería arriesgado hablar de post-socialismo--
se define no por la existencia de una sociedad postindustrial, sino
precisamente por su ausencia. Paradójicamente, la importancia que
adquieren durante el Período Especial las imágenes de ruina y
decadencia, junto con el renacimiento de lo que podría considerarse
''música de ayer'', pasan a ser interpretadas como ejemplo de
autenticidad y resistencia, no como muestras del fracaso del socialismo.
Esta lectura es asumida no sólo por el discurso oficial de la isla, o
por las declaraciones de algunos de sus voceros, sino también por los
medios de prensa y las industrias editorial y cinematográfica
internacionales: el fenómeno Buena Vista Social Club, los numerosos
libros con fotografías de La Habana y otras partes de Cuba y la
infinidad de artículos aparecidos en publicaciones periódicas como
National Geographic y Cigar Aficionado, señala Hernández-Reguant. Los
viejos automóviles, las tradiciones del pasado, el entramado urbano de
una ciudad en ruina exhibidos no como ejemplos de una época capitalista
ya desaparecida, sino como ejemplos de supervivencia precisamente
gracias a la ausencia del capitalismo.

En esta lectura postmodernista de Cuba, donde la publicidad aparece
junto al cartel político en cualquier vidriera de un establecimiento
habanero, el Período Especial en su momento cumbre de decadencia y
miseria fue una especie de República de Weimar, a la inversa en cuanto a
riqueza y nivel de vida, pero no por ello ausente de una cultura que
hasta cierto punto puede considerarse propia. No por gusto Cuba in the
Special Period realiza un análisis multidisciplinario del florecimiento
de diversas expresiones de la llamada ''cultura popular'', al estilo del
que hizo en su tiempo Siegfried Kracauer sobre la república alemana de
corta duración. Y al igual que Kracauer, Hernández-Reguant y los autores
de este libro consideran más importante analizar las expresiones que a
primera vista se consideran superficiales o menos importantes que los
discursos y las valoraciones sobre sí misma que una época produce: la
santería, el rap y la nostalgia rusa, entre otros. Para conocer esa
época donde la bicicleta y el cuadro coincidieron con desesperación y
voluntad para sobrevivir, Cuba in the Special Period es una referencia
indispensable.

aarmengol@herald.com

http://www.elnuevoherald.com/opinion/story/367229.html

No comments: